Comenzamos el 2026 en
este proyecto todavía un tanto anónimo pero llevado adelante con mucho cariño
con la reseña de un clásico que llevaba mucho tiempo en mi lista de pendientes
y que sin quererlo me lo crucé en mi librería de confianza y me animó a comprarlo.
Hablamos de “El hombre que fue Jueves” de J.K Chesterton un clásico
detectivesco a con mucha tela para cortar, pero comencemos por el inicio, su
historia.
La
trama
Nos trasladamos al
siglo XX en pleno auge de los movimientos anarquistas en una Europa buscando
salir adelante luego de la Gran Guerra, la cual sirvió de justificación para
que tomen fuerzas estas ideas revolucionarias y alternativas al estatus quo.
Nuestro protagonista Gabriel Syme, detective de la policía secreta de Londres
consigue, luego de un interesante contrapunto con un poeta local, adentrarse en
una de las bases secretas del anarquismo londinense donde conoce que dicha
sociedad está dirigida por 7 líderes, cada uno nombrado como los días de la
semana y con una apariencia y caracterización única y diferente entre sí. En un
giro de su genialidad nuestro protagonista decide volverse uno más de estos “7
grandes” para desestabilizar la organización desde dentro, pero más adelante
descubriremos que no fue el único con dicha idea.
Todo
es una excusa para ponernos a pensar
Una vez planteada la
trama inicial de la obra, me gustaría detenerme en motivo de la misma. A medida
que avanzaba en el relato me iba preguntando que habría inspirado al autor a
escribirla y algo me hizo pensar que Chesterton tenía otra motivación en ello
más que solamente contar una historia de “espías y anarquistas”. A través del
dialogo que Syme sostiene con cada personaje se va dando pie a diferentes
cuestionamiento filosóficos sobre que es realmente el anarquismo, quienes son
los que lo sostienen, si los obreros o los acaudalados y hasta invita a pensar
que las apariencias muchas veces engañan (Esto lo sostendremos a lo largo de
conocer personalmente a cada uno de los integrantes del consejo).
En
lo personal, siento que el autor usa la excusa de una novela detectivesca para
despertar en el lector de aquella época el pensamiento crítico, tal como
detallo en el subtítulo de esta sección.. Dejar de pensar en anarquistas e
imperialistas como “buenos y malos” sino primeramente entender quienes componen
a cada grupo, plantearse cuáles serán las verdaderas intenciones de cada uno y
recién ahí poder decidir con quienes simpatizar. De alguna manera uno podría
tomar al partido anarquista como punto de partida para sostener si la obra está
a favor o en contra de dicho movimiento porque en la misma, al menos lo que me
llega a transmitir, se lo plantea como una figura neutral. No hay un
posicionamiento que lo demonice o lo santifique. Por poner un ejemplo:
Si
tomo la idea que varios integrantes de las fuerzas armadas pudieran infiltrarse
sin problema en una organización anarquista, ocultando al mundo sus intenciones
destructivas, habla de que cualquiera puede volverse anarquista, porque está en
nuestra naturaleza, por ende es lo normal. Pero también significa que entonces
el anarquismo es una simple fachada que cualquiera puede sostener sin importar
sus verdaderas convicciones, porque no es tomada en serio, por ende es un
movimiento débil. O que dichas fuerzas podrían ser fácilmente debilitadas al
permitirles conocer que es realmente el anarquismo, suponiendo que pelean
contra algo que realmente no conocen y lo hacen porque “lo demandan los de
arriba”
¿Cómo
se desenvuelve la obra?
Este
es uno de los puntos fuertes de la obra, en tanto solo 15 capítulos y
aproximadamente 290 páginas se construye una obra con una solides narrativa muy
grande. El ritmo que lleva es realmente preciso intercalando entre los momentos
de acción y persecución (Los cuales son descriptos de forma que se llega a
transmitir la adrenalina del momento) y los momentos de dialogo que dan forma a
la personalidad de los personajes, que suelen ser los momentos donde Chesterton
propone los debates filosóficos ya
mencionados. El sentido del humor de la novela tampoco se queda atrás, ayuda
como relajo a veces a momentos de tensión y le da carácter a cada personaje por
cómo reaccionan a dichas situaciones hilarantes. Al comienzo de la obra todo se
va desarrollando de modo que no tenemos grandes pistas de por donde se ira
moviendo la obra, llegado a cierto punto comenzamos a reconocer ciertos
patrones y no es hasta el final donde realmente quedamos dudando de lo que
leímos en todos los capítulos anteriores.
Conclusiones
finales
Ciertamente
me alegro de haber puesto este libro en mi lista de pendientes hace algunos
años ya porque fue una obra que realmente me dejó bastantes cosas para pensar y
me parece una buena carta de presentación al estilo del autor (De hecho estoy
considerando leer algunas de sus otras obras selectas). El hombre que fue
jueves no es otra obra mas de “espias y anarquistas” a pesar de que así parezca
de primeras. Presenta un gran espíritu de aventura y mas de una punta de donde
comenzar algún debate filosófico o moral. En cualquier caso se la recomendaría
a cualquiera.
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