En general los excesos son malos, claro está
En algunos casos esta necesidad de politizar los echos y buscar tachar a un sector en específico de bueno o malo dificulta en aquellos que se perciben como apolíticos, porque se vuelve una constante publicidad y no se consigue empatizar con el suceso, e incluso los comunicadores lo vuelven un asunto secundario (Cuando en un principio es el principal, ya que las personas afectadas, sin importar quién sea el causante o el culpable sufren y necesitan de ayuda igualmente).
Yo me
considero una de esas persona apolíticas y aunque también comparto que el no
querer involucrarse en la política es una forma de hacer política (Aunque no se
entre en la política partidaria), no es un tópico que desee tocar durante una
conversación casual y que aparte me genera cierto rechazo las lecturas de dicho género.
Eso fue lo que me generó cierta discordia y disgusto a la hora de intentar
comenzar a leer esta obra. Pero antes de continuar les contaré brevemente cuál
es su argumento.
La locura y la muerte transcurre en algún país de África controlado por un régimen dictatorial liderado por “El Timonel” y cuyo decreto más reciente ordenaba denunciar y eliminar a “los locos que razonan”. seguimos los pasos de nuestra protagonista Mom Dioum quien regresa a su antigua aldea con el objetivo de “Matarse para renacer luego de haber probado suerte en la ciudad. A medida que la acompañemos en un viaje de vuelta a la ciudad el cual comienza con una traición hacia si misma, al mismísimo Al-Buraq de la mitología islámica y al Ninki Nanka (Literal o metafóricamente, queda a elección de cada uno). A lo largo de la obra otros personajes que son parte de la vida de Mom Dioum tienen sus momentos como protagonistas y cada una de sus historias concluye de modo que cumplen su ciclo dentro de la obra.
Dichas historias se entrelazan y cada uno tiene su cierto ritmo
que si bien diferencia cada situación como procesos diferentes, por momentos puede llevar a sentir que la obra pierde dinamismo y da vueltas sobre si misma, a veces innecesariamente. En lo personal la obra transcurre de forma bastante dinámica hasta la primera
mitad del libro. Durante la segunda mitad sentí que en un intento de querer transmitir la
incertidumbre que sienten los personajes acerca de cómo seguir actuando, el relato se empantana y se enlentece hasta los últimos capítulos.
En un
principio mi percepción fue que la autora intentaría usar la dictadura como una
justificación constante de las acciones de sus protagonistas en un intento de
victimizarlos y hacerlos ver como “pobres victimas del sistema” sin realmente
intentar darles desarrollo y usarlos como una excusa para contar una historia
trillada. Pero grande fue mi sorpresa cuando descubrí que, por ejemplo, los decretos de “El timonel” eran un recurso para ir direccionando la propia
historia e intentar quitarle cierta monotonía al relato y a las acciones de nuestros
protagonistas. Los personajes, realmente pasan situaciones desafortunadas por
momentos que son consecuencias del propio estado de
corrupción y alerta que se vive dentro del país, por ende las conclusiones a las historias de cada uno pueden llegar a ser sorpresivas y hasta impredecibles para algunos y no se sienten forzadas a generarnos culpa o pena (Son
coherentes, si se las quisiera definir de alguna forma). En lo personal siento que
el detalle que da de algunas situaciones o problemáticas se sienten demasiado
personales y casi anecdóticas, me atrevería a decir que hay un poco de
introspección de parte de la autora, pero sin desentonar con el carácter de la
obra.
CONCLUSIONES:
La
locura y la muerte es una obra hecha para los locos (Que razonen o no), un
libro que utilizar la realidad conocida y que, sin dar nombres, nos sitúa en cualquier parte e invita a hacernos
sentir que transitamos las paginas de un relato real como cualquier otro que nos encontraríamos en cualquier documental de personas reales viviendo una dictadura en
un país real. Invito a los lectores a darle una oportunidad si buscan una
lectura seria con bastante critica tanto social como política a la inacción (¿O acción tal ves?) de
los países ricos y las organizaciones gubernamentales frente a estas
situaciones donde se visibiliza una clara falta a los derechos humanos, y que
(Al menos en base a su accionar, o bueno… la falta de este) hacen parecer que
al final del día son ellos los que financian estos movimientos y se benefician
de ellos inclinando a su favor la balanza de la pobreza y la desigualdad.
Advertidos quedan de que por poseer este libro puedan ser considerados locos o transformadores de personas normales en locos y pueda usted también ser perseguido por el Tío Sam y sus poderosos amigos, y puede que sea un loco que razone o puede que no, pero el decreto marca el norte y ese es "Perseguir a todos los locos RAZONEN O NO"
Nota: 7/10
Comentarios
Publicar un comentario