El
cuaderno de Martín Zúñiga: “Un grueso libro de tamaño regular, encuadernado en piel
teñida de color burdeos y con el título marcada en plata en el lomo “Memorias de un Filibustero”.
“Acaso porque nunca fui demasiado hablador y
quizá porque he conseguido llegar a una edad que jamás pensé, debo iniciar
estos escritos. Ahora que solo quedo yo como inútil vestigio de la última época
en la que un hombre podía sentirse libre, que aquellos tiempos en que
orgullosos clíperes surcaban el Caribe y el Pacifico, cuando miles de islas
eran aun terra incógnita y las potencias europeas colonizaban medio
mundo, siento la necesidad de contar parte de mi vida. Pero que nadie piense
que lo hago por aleccionar o por compartir recuerdos; lo cierto es que me
importa un carajo si alguien llega a leer esto. Simplemente lo hago por mí,
que, aun hoy, sigo siendo lo único que me importa. Y ahora que todo va a
acabar, quiero descargar algo del pesado lastre que arrastra mi alma”.
Martín Zúñiga Solís
Así comienza nuestra obra, con un aventurero que regresa a la Habana y se encuentra con una persona en particular (Cosas del destino) que lo conduce hacia los restos de las posesiones del protagonista de nuestra historia, presentándonos el libro donde descansan sus memorias y procediendo a contarnos una historia de piratas, corrupción, esclavos y liberadores y relatos de una América que intentaba liberarse de las cadenas de sus conquistadores europeos.
Martín Zúñiga, nuestro protagonista es un hombre de mar, español (Aunque sea autodefinía como que “Su única patria es el mar”), nacido y criado entre barcos, “De piel morena, curtida por la sal y el sol tropical. […] Como en el rostro de todo buen perro de mar, prematuras patas de gallo rodeaban sus rasgados ojos, del mismo color negro que el cabello”. Criado por su tío tras el fallecimiento de su padre (También marino), quien tras su muerte le hereda su barco “El gato” y con él todas las deudas que contrajo a causa de diversos vicios. El armador Teodoro Capote, le ofrece un último trabajo, en teoría sencillo y a prueba de errores (Además de ilícito cabe recalcar), que consistía en hacer hundir el barco y cobrar el reclamo a la aseguradora, entonces así todos saldarían sus deudas y el marino recuperaría su libertad. A partir de aquí comienzan las (Des)venturas del marinero español y su naufragio hasta regresar a La Habana.
En lo que respecta a sus personajes considero que todos están desarrollados de forma convincente dándoles un color característico a través de profundizar en la relación que tiene cada uno con Zúñiga. Desde el italiano artista Hugo Stevani y sus ideales de ser un artista libre y consagrado, pasando por su ami-enemigo “El Inca” y el interés amoroso de nuestro protagonista Cecilia Soler, cuya historia colabora también a desarrollar y comprender el modo de actuar y pensar del marino (Aunque el desenlace quizás a más de uno lo deje con cierta… melancolía por decirlo así.
A día de hoy han sido pocas las obras del genero marítimo en las que me he sumergido, por suerte todas han sido gratas experiencias y cada una con su propio condimento. “El desafío” me cautivo por su verosimilitud para hacerme creer que realmente estaba leyendo el auténtico diario de bitácora del mismísimo Martín Zúñiga, llevándome a sentir cada uno de los sentimientos que la obra intenta transmitir como reales, haciéndome querer y despreciar a los diferentes héroes o villanos de dicha obra, como también acercarme perfectamente a la incertidumbre que podría llegarnos a embargar a más de uno si termináramos naufragando en una isla en medio de America, rodeada de indios salvajes e independentistas armados. La prosa es muy dinámica, sin escatimar en detalles manteniéndote ubicado en espacio y tiempo, con momentos de tensa quietud y de vertiginosa acción, con giros hasta el final, como si nos llevara por aguas tormentosas, y ese recurso ayuda mucho a hacerlo una lectura amena, aun en aquellos capítulos en tierra firme. Mi única pega respecto a la obra viene en los capítulos finales (Principalmente en los últimos dos), los cuales sentí apresurados, como en un intento de finalizar el libro de manera abierta y que, si bien lo logra, se siente con un final demasiado abrupto apurado, que puede fundamentarse en el propio desenlace que propone, pero se vería mucho más enriquecido y satisfactorio para el lector si se le hubiera algo más de detalle al desarrollo de estos capítulos. Aun así no deja de ser una gran obra cautivante hasta el final.
Tras leer esta obra, su espíritu aventurero me
permitió pensar en cierto paralelismo respecto a la escritura, más que nada
orientado a aquellos lectores (Noveles o experimentados por igual) que tienen
dudas de experimentar nuevos géneros o autores que escapen un poco a su zona de
confort. Emprender una nueva lectura es
como querer embarcarse en un barco rumbo a aventuras desconocidas en nuevos
paisajes. A veces decidimos embarcarnos con capitanes nuevos por primera vez,
deseosos de conocer nuevas rutas y caminos hacia ese destino, y es necesario
comprender que cada capitán (O escritor) por más que maneje embarcaciones
similares (La escritura) cada uno tiene su forma de llevarla y aunque parezca
un recorrido turbulento o demasiado lento por momentos, tiene que confiar en
que finalmente llegaremos a buen puerto. A fin de cuentas las nuevas aventuras
nunca se encuentran si siempre se toma el mismo recorrido de siempre.
Conclusiones:
“El desafío” es un libro que invita a aventurarse creado para aquellos amantes
de la marina o de simplemente un buen libro de aventura, cuenta con un buen
ritmo, personajes entrañables y un protagonista con el carisma suficiente para
sentir empatía por él y desear soñar con él para escuchar alguna de sus más
osadas aventuras (Privilegio que tuvo la persona a cargo de compartir sus
memorias), sin más los invito a todos los náufragos literarios a que se
embarquen a la par de Martín Zúñiga y leven anclas hacia la paradisiaca isla de
La Habana en busca de aventuras en el caribe.
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